Amara Owens. —Vamos, me lo debes —Veo a Tay codear el brazo de Bianca, sin acortar la distancia entre ellos. —Yo no te debo nada. Bianca rueda sus ojos, fastidiada por la insistencia del chico. No obstante, en sus ojos se puede ver un brillo, uno que parece ver la situación un tanto divertida y entretenida. Ya han pasado dos horas desde que hemos llegado al club, desde que conocí al amigo de Patch, que estuve conociendo la oficina de mi novio y al menos unos veinte minutos que he estado viendo a Bianca interactuando con Tay como si fuesen amigos de años. —Sabes que sí —Ríe. Bianca le mira con las cejas alzadas, en tanto yo lo miro con el entrecejo levemente fruncido, desconcertada. No estoy comprendiendo nada, estoy completamente perdida sobre todo ese extraño asunto que ellos se

