Escena 1

1338 Words
Sali tarde del trabajo, muy tarde, afortunadamente no estaba lejos de casa así que podría ir caminando, al doblar en una esquina un ruido de un golpe me sobresalto, me asome al callejón y a lo lejos vi que algo se movía, me acerque con cuidado, podría ser un animal herido. -¿Quien anda ahí?- Bueno si fuera una animal no me contestaria, saque mi celular y con la linterna del mismo alumbre, muy cerca de una salida trasera estaba el ahí tirado, se escuchaba música en el interior, creo que es un bar -¿Estas bien?- El trataba de abrir los ojos, por lo visto esta muy ebrio para poder enfocar, como pude lo ayude a ponerse de pie, era alto, tal vez casi dos metros media, su piel estaba bronceada y su cabello era cobrizo, como pude salí del callejón sujetándolo con cuidado de que no cayéramos al piso, ya faltaba poco para llegar a mi casa. Como pude abrí la puerta, es difícil hacerlo si llevas a cuestas a un hombre el doble de tu peso y tamaño; logre entrar y como pude lo deje en el sofá, prepare café, lo necesitaría, mire el reloj eran casi a las once de la noche. Le quite el abrigo y busque en sus bolsillos si tenia alguna identificación, pero nada, colgué su abrigo y decidí buscar en los bolsillos de sus pantalones. En el bolsillo izquierdo había las llaves de un auto que afortunadamente no logro conducir, estaba metiendo mi mano al bolsillo derecho cuando su mano grande y fuerte me detuvo -¿Que es lo que estas haciendo?- Una voz grabe y adormilada -¿Como te llamas?- La expresión de su cara era de ¿Cómo no sabes quien soy?- -Soy Asha Bellerose- Me levante y fui a la cocina para servirle un poco de café, pude escuchar como se enderezo, me acerque y le tendí la taza humeante, con cuidado le dio un sorbo puso una expresión de asco -Soy Zian Ledger- Me suena su nombre, pero no se de donde. Siguió bebiendo de la taza en silencio, la borrachera se le iba bajando -Disculpe señor Ledger ¿se acuerda de algo?- Se giro para verme -¿Donde estoy?- -En mi departamento- -¿Por que?- -Venia de regreso del trabajo y escuche ruido en el callejón, pensé que era un animal herido y fui a buscarlo, lo encontré tirado cerca de la puerta trasera de un bar- Se llevo la mano a los ojos -Como pude lo ayude a ponerse de pie y lo traje a mi departamento- -No deberías andar muy noche tu sola, es peligroso- Me le quede viendo, el mantenía la vista en la taza de café ahora frio, miro la hora en su reloj -Ya es tarde- Busco en sus bolsillos, no encontró lo que buscaba, hizo una cara de fastidio -¿Necitas hacer una llamada?- Busque en mi bolso y le di mi teléfono -Gracias- Marco los números, sonó una vez -Ven por mi- Se giro a verme, tenia una nariz respingada, ojos color ámbar y unos labios gruesos; me tendió el teléfono -Dale tu dirección- Tome el teléfono y le di mi dirección a la persona del otro lado de la línea -Gracias- Y colgó -¿Viste mi teléfono?- -No, su abrigo esta ahí colgado y buscaba alguna identificación, pero no estaba su teléfono- Solo asintió Unos minutos después alguien llamo a la puerta, me asome por la cámara timbre, no reconocía al hombre, me di la vuelta y ya se estaba poniendo su abrigo. -Llegaron por mi- Abrí la puerta y había un hombre tal vez en sus cuarentas, corte militar, de hecho todo su cuerpo decía estuve en el ejercito, me vio y se inclino en forma de saludo -Vámonos- Salió de mi apartamento, se giro para verme, se acerco un poco y me tomo del mentón -Gracias- El hombre militar puso una expresión de sorpresa por un segundo y después volvió a su cara impasible; se dio la vuelta y se fue, el ex militar le abrió la puerta de un carro n***o y se fueron. Cerré la puerta, vi la hora ya era un poco mas de media noche, me lave la cara, los dientes, me puse la pijama y me fui a dormir. La alarma del teléfono me sobre salto, me metí a bañar, me vestí, como pude acomode mi cabello, un poco de bálsamo y salí hacia el trabajo. Ya era mitad de semana, el trabajo era el mismo, ser asistente de un ejecutivo, no me divierte, pero me eh acostumbrado; estaba en mi hora de descanso, comiendo un emparedado cuando solo mi teléfono, no reconocí el numero. -Si Diga- -Asha- -¿Con quien hablo?- -Soy Zian Ledger, me gustaría invitarte a cenar como agradecimiento por lo de la otra noche- -Oh no es necesario señor, no fue nada- -Si, Monroe pasara por ti saliendo del trabajo- Colgó, me le quede viendo al teléfono como si el me diera la respuesta; como pude termine mi almuerzo y seguí con mi trabajo, afortunadamente, termine a la misma hora de que todos ya que mi jefe se iría con su esposa a cenar. De pronto recordé que ese hombre mandaría a alguien por mi justo ahora, corrí hacia el baño y me alise un poco el cabello, revise lo que traía puesto, nada a carde con la invitación, suspire, me puse un poco de bálsamo y salí -¿Tu eres Monroe?- -Así es señorita, el señor la espera?- Me abrió la puerta del carro y me subí, fuimos en un como silencio hasta que el lo rompió -Quería darle las gracias por ayudar al señor Ledger- -No fue nada- El asintió y se estaciono, bajo para abrirme la puerta, le tendió las llaves al valet y entramos a un hotel del lujo, el restaurante estaba en la parte de arriba, entramos al ascensor. Se abrió el ascensor y no era el restaurante, era más una sala privada -El señor ya la esta esperando- Asentí y salí del ascensor, camine y ahí estaba el, sentado con elegancia, se giro y me vio, se puso de pie, me alcanzo a la mitad del pasillo -Que bueno que viniste, ven la cena ya esta lista- Me dirigió a mi asiento y aparto la silla para que pudiera sentarme, los camareros llegaron en silencio y sirvieron el primer plato que tenia toda la pinta de ser caro. -Quería darte las gracias por ayudarme esa noche- -No fue nada, no era necesario- -Aunque déjame decirte que eso fue muy estúpido de tu parte- Me le quede viendo sorprendida -Metiste a un hombre desconocido en tu apartamento, pude haberte hecho algo- -Estaba demasiado tomado- Detuvo su bocado, dije algo que no debía -Lo siento, no quise...- -Tienes razón- Siguió con su bocado y cenamos en un incomodo silencio, se veía que estaba molesto, la cena termino -Bueno será mejor que me vaya- El se puso de pie -Te llevo a tu casa- -No se preocupe no es necesario- -Si lo es, afuera esta lloviendo- Un relámpago y un ruidoso trueno Asentí, un camarero le tendió su abrigo y me hizo un ademan de fuera primero yo, llamo al ascensor, entramos y en esa atmosfera tan pequeña, se sentía algo que iba creciendo, la tensión de mi comentario fuera de lugar. Salimos del ascensor y ahí estaba Monroe leyendo -La llevaremos a su casa- Monroe se puso de pie sin decir nada, el valet ya tenia afuera el carro, Monroe nos abrió la puerta, de nuevo el ademan y entre yo primero. El camino fue corto afortunadamente, al llegar el señor Ledger toco el hombro de Monroe, el señor Ledger salió, rodio el auto y me abrió la puerta, me tendió la mano y me ayudo a salir, me acompaño hasta la puerta de mi apartamento. -Gracias, de nuevo- Me tomo del mentón, se me quedo viendo un segundo y se fue
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