Después de casi nueve horas de vuelo llegamos a Francia, no me había divertido tanto desde hace mucho. Gustavo es muy gracioso, sabe cantar muy bien y se burla de medio mundo. Hablamos del Instituto, recordando varias anécdotas que había olvidado. Al aterrorizar fue rápido y sencillo. - Jefa fue un placer volar con usted y compartir estas nueve horas.- me dice revisando sus controles. - Lo mismo digo, fue agradable. ¿Quién diría que el hombre que se burló de mí en el Instituto ahora sería mi compañero?. - Las sorpresas queda la vida.- me guiña un ojo. - Ya sabes secreto de estado lo de mi origen si alguien lo sabe... - Me botas, me bajas el sueldo, me suspende, etc. Ya sé, nadie lo sabrá. Salimos de la cabina y aún hay pasajeros bajando, se despiden de nosotros y después que baja e

