OTRA VEZ EL 69

1435 Words
Los siguientes tres días me la pasé con dolores en la espalda y las piernas apenas me permitían moverme de mi cama a las escaleras. Por las noches el dolor era terrible, sentía que me moría, llegaba al extremo de morderme el labio para no gritar por el dolor. Gisell no paraba de restregarme en la cara que al fin y al cabo ella tenía razón cuando me dijo que iba salir muerta de allí. Alexis se molestaba en decirme que apenas estaba comenzando mi camino como jugadora de Rugby y que esos dolores no eran nada para los que se avecinaban, y que tenía que acostumbrar a mi cuerpo a esto. Mamá no se cansaba de decir lo orgullosa y sorprendida que estaba de mi. El Sr Erick se la pasaba diciéndome que tuviera mas cuidado y que considerara la idea de salirme del equipo. Mi hermana y el Sr Erick le pidieron a Alexis que me sacaran del equipo por mi propio bien pero Alexis no accedió a las peticiones de mi padrastro y Gisell. Y cuando yo misma dije que quería quedarme Alexis me apoyó tanto que no les quedó de otra que dejarnos tranquilos. -Oye gracias por apoyarme y no sacarme del equipo- le dije a Alexis mientras iba tras de el subiendo las escaleras. -No es nada y solo para que sepas no lo hice por lo que estas pensando. No me agradas Camila- dijo recargandose en la pared. -¿Que dices?- pregunté parandome en frente de el. Sabía que discutiríamos otra vez, ya se nos había hecho costumbre y aquí ibamos de nuevo. -Pobre ingenua y deserebrada. Me imagino que en California todos se aprovechaban de ti y tu ni cuenta te dabas. Puse los ojos en blanco y me crucé de brazos como si le restara importancia. -Mira versión mutante de super héroe. No tengo tiempo para tus estúpidas imaginaciones, tengo mucha tarea que hacer y no tengo el tiempo para perderlo contigo- seguí caminando y cuando iba a abrir la puerta de mi habitación sentí que su mano tomo mi muñeca con fuerza, lo que hizo girarme- ¿Que te pasa idiota? Sueltame. -Mira mala versión femenina de hombre araña, ahora que nos estamos diciendo las cosas en la cara yo tampoco tengo tiempo que perder en ti y en tus estúpidos intentos de chica fuerte ¿me entiendes? No me gusta que me retes y lo estas haciendo muy mal para decir verdad. -¿Quieres explicarte de una puta vez?- por fin soltó mi muñeca -Aplicar para el equipo de Rugby, intentar acercarte a mis amigos, querer ser mejor que yo en las distintas áreas, ¿quieres que siga?- Enumeró con sus dedos -No te estoy retando Alexis. -¿Ah no? ¿Entonces como se le llama a eso? - preguntó dando unos pasos seguros hacía mi y arqueó una ceja, yo hice lo mismo, tanto que podía sentir mi respiración chocar con la suya, contemplé sus ojos azules y me di cuenta que son mas intensos y pentrantes de lo que esperaba. Por un momento bajé la guardia, su brazo pasó por encima de mi hombro y colocó un mechón de cabello detras de mi oreja, su contacto con mi piel me provocó un escalofrío que recorrió mi cuerpo entero, su mano lentamente acarició mi brazo desnudo y después la bajó hasta posiscionarla en mi cadera atrayendome hacía el haciendo que chocara suavemente contra su pecho. Su aroma no tardó en filtrarse por mi nariz y afectarme el cerebro porque en menos de un segundo Alexis me pareció mas atractivo de lo normal. Me pregunté porque hacía esto y no me dejaba tranquila de una buena vez. Pude apartarme y gritarle, meterme en mi cuarto y dejarlo allí pero no lo hice. -No trates de jugar con mis cartas, linda. No funcionará, la inocencia es uno de tus peores defectos y estoy considerando hacerme cargo de eso- Sus labios hicieron cosquillas en mis oídos y sentí como las piernas se me debilitaban pero no se lo demostraría. Abrí la boca para decirle algo verdaderamente ofensivo y desafiante. Pero cuando sus ojos se desviaron hacía mis labios las palabras se negaron a salir. Por un momento pensé que me basaría, no porque le pareciera atractiva, si no para dejarme en claro que podía hacer conmigo lo que se le viniera en gana. Pero no hizo nada, y cuando estuvo lo suficientemente cerca para besarme se alejó de mi con su usual sonrisa de medio lado y su mirada triunfante. Entonces me di cuenta de lo boba que fui, me maldije por lo estúpida e ingenua ¿como era posible? ¿Enserio me deje llevar? -¿De verdad pensaste que caería tan bajo como para besarte?- murmuró entre risas de malicia. La furia se hizo presente en mi y si no fuese por Gisell que se encontraba subiendo las esclaeras lo hubiese asesinado con mis propias manos. -¿Alexis podrías por favor ayudarne con un problema de trigonometría? -Claro que si Gisse- habló sin quitarme la mirada de encima- hablamos mas tarde Camila, vamos Gisell. -Seguro que si Alexis- forcé una sonrisa que mas bien parecía una mueca. Luego los vi desaparecer tras la puerta de la habitación de Gisell. 《◇◇◇》 Al día siguiente mientras buscaba un lugar en la hora del receso para almorzar los chicos no paraban de silbarme y gritarme cosas que no entendía ¿Que tenía de especial ser la 69? No captaba el chiste y todo empeoraba cuando me detenía a preguntar, todos estallaban de la risa en mi cara. ¿Cual era el problema de estos idiotas? Me senté en una mesa aislada en dónde podía ver perfectamente la mesa donde se encontraba Alexis con los compañeros de rugby y unas cuantas chicas. Cuando descubrió que lo miraba se levantó de su silla y se dirigió a donde estaba sentada. ¿Genial ahora que sigue? -¿Que quieres? -A mi no me engañas preciosa. Vi perfectamente como me mirabas cuando Luisa me metía la punta del pie en mi entrepierna- Soltó mientras se sentaba a mi lado robandome una papa frita- Eres una pervertida, Por algo te ganaste el 69, campeona. Otra vez el 69. ¿Que pasaba con este número? -Y bien que lo estabas disfrutando. ¿Porque no te largas y me dejas en paz?-Espeté molesta. -Estas celosa Beker. No soportas verme con ninguna chica, ni siquiera con Gisell, crees que voy hacerle algo pero no, es una niña, mi hermana menor. No soy un depravado así que despreocupate. Quieres hacerte la dura pero en el fondo se que te mueres por mi.... hermanita. La carne se me atascó en la garganta ¿es enserio? A mi me daba lo mismo si se acostaba con toda Canadá entera... o bueno después que no sea Gisell y yo. No me intresaba en nada que tuviera un millón de bobas derritiendose por el. O eso pensaba -No me gustas Thompson. Nunca saldría con alguien como tu. ¿Me entiendes? NUNCA- Respondí con una risita recalcando la última palabra. -Me tienes miedo- Declaró subiendo los codos a la mesa. -Claro que no. -No fue una pregunta, genio. Eres una muy mala mentirosa y sé que no te importa saber nada de mi porque me tienes miedo. Golpe bajo -¿Ah si? Como veo que estas tan seguro de tus palabras ¿que tal si apostamos?- Por fin hablé y sin saber en que diablos me estaba metiendo. -¿Que quieres perder hermanita? -Si en dos meses yo no te he besado por mi propia cuenta harás lo que yo quiera hasta que yo quiera. El pareció pensarlo, y cuando tuvo su conclusión no amagó y fue directo al grano. -Perfecto eres muy infantil y no debes querer la gran cosa- Idiota- pero si yo gano, deberás hacerme un stripper privado en tu habitación ¿ trato?- extendió su mano por sobre la mesa esprando a que yo hiciera lo mismo. Me tomé un segundo para aceptar pero teniendo en cuenta que fui yo quién comenzó la apuesta no lo dudé y estreche su mano. -Trato, hermanito. -Buena suerte Beker, la necesitarás -Pudrete Thompson. La campana sonó me levanté de la silla y me dirigí al salón con el idiota tras de mi, no lo veía pero sabía que se reía de mi por lo bajo creyendo que ganaría la apuesta. Alguno de los dos caería y esa no sería yo. O por lo menos eso quería pensar, solo esperaba no equivocarme.
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