Alexis entró a mi habitación y me despertó con un poco de agua fría en mi rostro. Según él ya era muy tarde, la única que faltaba era yo y que si en 10 minutos no estába lista quedaríamos fuera de las instalaciones del plantel y no tomariamos las clases por mi culpa.
Me fijé en su uniforme y de verdad que es muy bonito. Llevaba puesto una camisa color blanca, un pantalon n***o y un saco de tela fina color rojo acompañado de sus zapatos clásicos negros y brillantes. Su corbata aún no estaba anudada por lo que llegó Gisell y le ayudó con su nudo. Me fijé en su uniforme y era exactamente igual que el de los chicos, excepto por la falda que era corta un poco mas arriba de las rodillas.
Bufe y me levanté de la cama, fuí al baño me di una ducha rápida, me di cuenta que mi uniforme estaba doblado sobre una cesta, lo tomé y me cambié allí mismo porque mi hermana y el imbécil de Alexis seguían en mi habitación.
Tomé mi cadena de la buena suerte que tenía un infinito con la palabra "Best Friend's" como dijen y me lo coloqué.
Me miré fijamente al espejo mientras me peinaba, pude apreciar la difencia física que tengo con mamá y Gisell. Siempre envidié sus ojos verdes esmeraldas y brillantes, pues los míos al igual que los de papá son color cafés, mi cabello n***o liso que cae sobre mi espalda hasta la cintura, mamá y Gisell tienen una hermosa melena castaña un poco mas debajo de los hombros, ni hablar de su color de piel, puesto que yo estoy mas desteñida que una hoja de papel blanco.
-¡Vamos a llegar tarde Camila, date prisa!- Grito mi hermana desde la habitación
-Ya voy- Respondí de vuelta.
-¿Te piensas quedar allí encerrada el día entero?- Preguntó el estúpido de Alexis
-Dije que ya voy- Volví a repetir pero esta vez con fastidio.
Abrí la puerta del baño, noté que Alexis y Gisell caminaban de un lado a otro algo desesperados pero cuando me vieron pararon en seco, compartieron miradas y luego me vieron a mi.
Por instinto coloqué un mechón de cabello detras de mi oreja y me vi de pies a cabeza buscando algo malo en mi hasta que vi mi corta falda y reí a carjadas haciendo que los dos a mi frente abrieran los ojos como platos y se miraran entre ellos como si una loca desquiciada tuvieran a unos centimetros.
-¿Qué tanto me ven?- Dije aún con mi risita pero ellos seguían allí como estatuas- Ay ya por favor, solo es un uniforme. ¿nos vamos?- solo asintieron y yo los seguí.
No paraban de mirar hacía atrás para mirarme, tanto así que Alexis y Gisell casi caen por las escaleras.
No nos dió tiempo de desayunar y nos dirigimos a su auto que al igual a su padre tenía una Jeep negra pero esta era un poco mas grande, nos subimos y emprendimos camino a la escuela West Vancouver para nuestro primer día de clases.
Gisell no paraba de torturar a Alexis con sus preguntas sobre la escuela, chicos, Canadá y muchas cosas más.
Yo por mi parte solo quería llegar a la escuela y no estar ni un segundo mas al lado de Alexis, con solo recordar lo que había pasado ayer me daban ganas de estrellarle la cabeza contra el volante pero yo no quería morir y estoy segura que Gissel y Alexis tampoco.
Tantas cosas habían pasado en un día, y parecía ser que todo sucedía en cámara lenta, Alexis, simios, verme casi desnuda, restaurante, escuela, el echo de vivir juntos, comparatir clases. Y no quería ni imaginar lo que podía suceder después.
Hoy sería mi segundo día en este país, en casa de mi padrastro, me sentía agotada y no quería imaginarme el resto de años aquí en compañía de Alexis Thompson.
Que lindo sería que ese vinculo que nació de la nada se debiera a lo gentil que me trató Alexis cuando llegué a su casa, pero no fue así.
Ahora yo no tendría la adorable obsesión de hacerlo pagar por lo que me hizo pasar en el restaurante.
Mientras Alexis trataba de encontrar un espacio libre en el estacionamiento de la escuela, estuve mas segura que nunca que este chico se iba a arrepentir por haberme avergonzado delante de mi família, del señor Erick y de toda esa gente en el restaurante. Podía ser muy buena persona pero no una idiota.
-Llegamos hermanitas- Aviso Alexis con su radiante sonrisa, apagando el auto y metiéndose las llaves en los bolsillos de su pantalon. Gisell salió disparada por la puerta del copiloto para contemplar la escuela, yo hice lo mismo a la par de Alexis, me pare justo al lado de mi hermana y disimuladamente le di un codazo para que quitara su cara de boba retardada ya que unos chicos empezaban a mirarnos. Alexis los saludó desde lejos y ellos correspondieron el saludo, en especial una chica de ojos grandes y cabello rubio.
-¿Será teñida?- Me preguntó Gisell en un susurro acariciado su cabello.
-¿Que si es teñida? Por favor Gisell no seas boba, eso es más que obvio- Respondí de la misma forma a lo que Alexis nos vio raro, no se si habrá escuchado y tampoco me importaba. Hizo un ademán con la mano para que lo siguieramos, Gisell apresuro el paso y nuevamente empezó a hacerle preguntas a Alexis pero a el parecía no importarle, las respondía de muy buena gana y hasta con un poco de humor acompañado.
Pensaba que tenían muchas cosas en común y se llevaban muy bien para tener poco tiempo conociendose. Los hombres como Alexis suelen tener ese efecto encantador en chicas adolecentes y mas si son como Gissel, hormonales y despistadas.
Mientras caminabamos por los amplios pasillos pude darme cuenta que muchas chicas se enloquecian por Alexis, algunas se acercaban a saludarlo y sin éxito tratar de mantener una conversación con el, estas chicas de verdad que eran unas tontas ¿Que de especial tiene Alexis? Es un chico común y corriente, es guapo, sí, pero tampoco es un Adonis, o bueno si, la verdad es que es guapo, pero tampoco para morir por el.
Es un idiota ¿Tan ciegas están estas chicas para no darse cuenta que es un completo imbécil?
Alexis se detuvo cuando estuvimos en frente de una puerta color caoba que arriba tenía una placa que marcaba el noveno grado. Gisell asentía a cada explicación que Alexis le daba, aunque no estuviera prestando la más mínima atención a sus indicaciones.
Por lo visto en esta escuela solo se utiliza un aula para todas las clases mientras que en mi antiguo colegio de California del norte se utilizaba un aula difente para la materia en turno. Eso significaba que Alexis y yo compartiriamos el mismo salón todos los días en todas las áreas. Interesante.... demasiado interesante.
-Cuando crees que pueda inscribirme en uno de los equipos que mencionaste ayer?- y cuando iba a volver a pregúntar el parecio leer mis pensamientos
-A Gisell le darán un formulario, ella escogerá lo que quiera, asi es casi siempre. Tu sigueme.
-¿Ya sabes en que te vas a inscribir? Digo ayer dijiste que en natación pero que no estabas seguro.
-¿las americanas siempre tienen ese instinto acosador alerta?- río por lo bajo
A lo que yo me paré en seco y el también, girandose sobre sus talones para mirarme
-¿Disculpa?
-No finjamos que nos agradamos Camila, eso no funcionará- siguió caminando
-¿Que estás diciendo Alexis? Que te pregunte algo no quiere decir que tu y yo nos llevamos de maravillas. No empezamos de la mejor manera pero tampoco creo que las cosas cambien, no seas imbécil.
-Mira Camila voy a ser claro contigo. Ambos tenemos que convivir el uno con el otro por obligación, es obvio que quieres regresar a tu casa, a tu vida, a California. No quieres formar parte de esta familia, esta nueva família- Sonrio de lado, se acercó a una mesa y tomo un lapicero, yo me tomé un segundo para darme cuenta que ya habiamos llegado a la pizarra de módulos deportivos- Sinceramente a mi tampoco, tampoco estoy interesado en saber nada de ti ni de tu familia.
Volvió a dejar el lapicero en la mesa y con disimulo vi el nombre que había escrito en la casilla de deportes: Rugby.
-¿Estas conciente de lo que estás diciendo? Tu padre esta casado con mi mamá, ¿como puedes decir eso? Ella te adora y además no nos conoces. De verdad que es sorprendente todo esto- dije con una sonrisa irónica
El bufó y rodo los ojos, se le notaba a leguas que estába tan molesto como yo con esta situación nada agradable.
-Te dije que no me interesa, no me importa- repitió con calma- Además eres una chica muy fácil de leer, ya he tratado con niñas como tu. No hay que hablar contigo para conocerte.
Apreté los puños hasta que mis nudillos se hicieron blancos. Era increible, Alexis me había comprobado y restregado en mi cara lo hijo de puta que era.
Su problema era única y exclusivamente conmigo ¿Porque no se encapricho con Gisell? ¿Porque tanto odio hacía mi? ¿ porque podría caerle mal a Alexis aún cuando nunca habíamos cruzado palabras? Desde un principio y mucho antes de conocerlo no me agradó la idea de tener que compartir mi hermandad con este chico. Pero de ahí a tratarlo como el a mi jamás se me cruzó por la mente. Se suponía que tendríamos una sana convivencia porqué no me interesaba tener mas conflictos pero al parecer Alexis venía a desordenarme la vida. Parecemos perros y gatos, es sorprendente que no debemos de discutir cada vez que hablamos.
Tomé el mismo lapicero y escribí el mismo deporte junto a mi nombre en la casilla. Esto era un reto. El me miró sorprendido y espabiló varias veces para darse cuenta que también estába inscrita en su equipo, en el que seguro sería el capitán.
-Yo también he tratado con imbéciles como tu. Y no sabes lo divertido que es- Le dije y le di la espalda para alejarme de él.
Esta guerra apenas empieza Alexis.
No te creas mas que yo, no lo hagas Thompson, tu y yo somos iguales, somos personas y así como tu te crees en tu mundo yo me creo en el mío, tu eres el rey y yo soy la reina, pero en mundos diferentes hermanito. No nos conocemos y No harás lo que quieras conmigo solo porque me tienes odio, he tratado de llevar la fiesta en paz, pero tu no quieres cooperar y así no seremos una "familia".
No me subestimes Alexis Thompson.