—Rebecca, ¿qué tienes ahora? Sal de ahí —escucho la voz impaciente de Lucas hablándome como si tuviera 10 años. —¿Estás loco? ¿No los viste? —le discuto arrodillada debajo de la mesa. —¿A quiénes? —pregunta levantando el mantel para verme. — Detrás de ti, en tu reloj a tus 2. Veo sus pies moverse en cuanto me escucha a ese ángulo, giran para ver de qué hablo y en menos de un segundo, Lucas está metido debajo de esta mesa conmigo. Porque en esa mesa están sus padres y como si fuera poco, los acompañan su tío Edgard y su novia Ruth. ¿Ridículos? No, para nada. Suena mejor decir que somos “exóticos”. — ¿Y cuál es tu plan, Wilson? Quedarte aquí abajo esperando a que todos ellos terminen de comer no me parece un buen plan… —me reta Lucas a punto de empezar a reír. Mi mano se mueve autom

