La mano de Lucas dejando a mi lado una copa de vino blanco me hace dar un saltito un mi lugar. No lo sentí llegar, estaba concentrada revolviendo el risotto, pensando en esos medicamentos. Al girar, veo que él está sentado en uno de los taburetes de la cocina tomando un sorbo de su propia copa. Se ve relajado. Está con jeans, una camiseta de algodón verde y descalzo. Y yo tengo puesta una de sus camisetas, mis jeans y también estoy descalza. No tengo más ropa aquí. Creo que se relajó con la sesión que tuvimos recién. Eso sí, esta vez estaba desconcentrada, no podía sacarme de la cabeza esos dos frascos que vi en su cajón. — ¿Siempre cocinas esto? —pregunta de pronto. — ¿Eh? — Risotto de berenjenas. No sabía que era una preparación tan elaborada. — Ah, sí. No es que sea elaborada.

