CRISTIAN La rueda de prensa era en tres horas y yo estaba parado frente al espejo de mi habitación, mirando mi reflejo como si pudiera encontrar las palabras correctas escritas en mi cara. Necesitaba disculparme con Siria. Lo sabía. Lo había sabido desde anoche. Desde que George me había dicho todas esas verdades incómodas que no quería escuchar pero que necesitaba oír. El problema era que yo era torpe con las palabras. Bueno, no con las letras de canciones. Esas fluían fácilmente. Pero con las palabras reales, las que tenías que decir mirando a alguien a los ojos, admitiendo que te equivocaste... Esas eran una mierda. Alguien tocó mi puerta. —Adelante —dije, esperando que fuera George o uno de los chicos. Pero no. Era ella. Siria entró con su arsenal de ropa, bolsas y perchas, se

