Tres días después del encuentro con mi madre, me llega el aviso de la demanda donde me citan para la siguiente semana al medio día. Mi relación con mi madre siempre fue mala, pero jamás creí que llegaría el día en que nuestros desacuerdos llegaran ante un juez, e incluso con su amenaza, yo seguía considerando que le quedaba un poco de corazón. En cuanto me llegó el papel, llamé a Evan y tuve de nuevo un pequeño ataque de ansiedad, él vino a casa y estuvo conmigo, me apoyó y me prometió que no me dejaría sola en este proceso. Se ha convertido en un apoyo constante, y no puedo hacer nada más que agradecerle — y pagarle — por todo lo que hace por mí. Incluso se tomó la molestia de cuidar a Matthew para que yo pudiera tomarme un baño y relajarme antes de empezar a planear que es lo que harem

