—¿Mamá? Apenas puede levantar la cabeza. Sus ojos se ven vidriosos. Creo que jamás había visto a mi madre sin maquillaje, su cara se ve demasiado pálida, grandes bolsas bajo los ojos y su mirada siempre severa, ahora se ve cansada y débil. Esa mujer no es mi madre. Es sólo su cáscara, pero esa aura imponente se ha ido, dejando a Eleanor sin su escudo. —Llama a Richard. Su voz es muy débil, apenas un susurro. Me acerco a su cama, me siento a su lado y tomo su mano, está fría y muy delgada. —Pero tu… —Llama a Richard, Amalia — repite levantando la cabeza y con voz más severa — y lárgate. Con un movimiento quita su mano de la mía. Quisiera decir que me duele su rechazo, pero para ser sincera solo siento un poco de decepción al darme cuenta de que ni siquiera en estos momentos mi madre

