—Entonces te conocí — concluye Evan con lágrimas en sus mejillas — Si te soy sincero yo no quería acercarme a ti — suelta una risa melancólica y se limpia la cara con el dorso de su mano —. Temía salir herido de nuevo. Luego me dijiste lo del bebé y vi como lo defendías sin siquiera conocerlo y te admiré — sorbe por la nariz y se gira para encarar el mueble detrás de su escritorio, abre un cajón y de él saca un portarretratos y me lo da — Ese era mi bebé, sé que no era aún una persona, pero lo guardo por lo que representó. Tomo el portarretratos algo dudosa, mi corazón se rompe un poco al darme cuenta de que fue lo que me escondió el primer día que vine aquí. Puedo ver casi a la perfección la figura de un bebé y no sé cómo procesar todo esto, fue demasiada información en muy poco tiempo.

