La novia de mi novio

3482 Words
- Leah despierta, ya debemos irnos- escucho que me gritan mientras me sacuden. ¿Quién carajos cree que la mejor forma de despertar a alguien es sacudiéndolo de esa forma? Exacto, nadie. Nadie en su sano juicio, claro está. - Adam - gruño, ¿Por qué me despertaba tan temprano si aún teníamos tiempo?. Que le pasaba - Nunca más me despiertes así- le digo mientras abría poco a poco los ojos y estos se adaptaban a la luz del sol. - Me dormí y estoy llegando tarde al entrenamiento, si no quieres que te lleve puedes volver a dormir, o levantarte y vestirte lo mas rápido posible porque tengo prisa- exclamo para salir corriendo a su habitación a vestirse. -¿Por qué no puede llover así duermo un rato más?- susurre de mal humor, mientras me dirigía al baño rápidamente para salir. Entre al baño y vi mi cabello todo despeinado, hecho un lio. La melena rubia que tenía estaba toda enredada y parecía como si me hubiese peleado con un loro, o algún pájaro pero supongo que si así fuera me pelearía con un loro, ya saben esos pájaros que hablan y comen pan. Una vez tuvimos uno que era de Adam y claramente no me quería porque siempre que comía sus semillas me escupía las cascaras, además de responderme mal y cuando lo acusaba ya no hablaba. Maldito loro, me hizo ver como una estúpida por meses hasta que mi gato tomo cartas en el asunto y me defendió, claramente después de lo sucedido con "Pelusa" ( el ingenioso nombre del loro, parecía nombre de gato o de perro pero jamás de un pajarraco así) Adam quería venganza y quería echar de casa a Mushu (mi gato salvador) pero al ver que no aceptaría eso tuvieron que llevarlo con la abuela una mañana mientras estaba en clases y cuando llegue no me quedo más que llorar, pues la abuela vive bastante lejos como para que una niña de 9 años pueda llegar sola en su triciclo. Mientras divagaba pensando en el pajarraco me termine de alistar y de arreglar para ir al instituto, me había vestido como normalmente lo haría, unos shorts, una blusa y unas vans para combinar, cuando termino salgo corriendo por las escaleras para encontrar a Adam en la cocina esperando mientras comía una manzana. -¿No estabas apurado?- la pregunta salió como pudo de mi boca, considerando que estaba agitada y casi no tenía aire después del maratón que había corrido escaleras abajo, Adam me miro y sonrió un poco incómodo como a modo de disculpa. -Suspendieron el entrenamiento por la lluvia y el viento- pero que dice este? – lamento haberte despertado sin motivos, Leah- comento mientras me escaneaba de arriba abajo- hace un poco de frio, creo que deberías abrigarte un poco.- -¿Pero qué clase de broma es esta, Adam?- la pregunta salió con todo el coraje del mundo, me quería mentir? Hacía calor cuando me desperté y a menos que en los 5 minutos que demore en el baño hayamos cambiado de estación esto debía ser una broma. Me asome a la ventana para comprobar lo que me decía Adam, ya no estaba el sol como cuando apenas me desperté, se había nublado y estaba lloviendo pero corría viento, que cambio más drástico de clima. -Ve a vestirte y te invito a tomar un café en alguna cafetería para compensar que te desperté sin razón- sonrió mientras me tendía una nota que estaba en la mesa- Son notas individuales, ya leí la mía, mamá me dejo un poco de dinero para el combustible del sedán y algunas pastillas para la resaca- comento al ver mi confusión. -Bueno ya vengo, te va a costar más caro que un simple café- suelto mientras subo corriendo las escaleras, ni siquiera sé porque lo hago si no tengo resistencia y luego parezco un perro sacando su lengua para poder respirar. Me vestí de nuevo solo cambiando el short por un jean y tome mi bolso, abrí la nota de mamá y me encontré medio absorta en confusión por lo que decía: Leah: Me fui a Italia a ver a tu padre como ya sabes y para finalizar con unos papeles para poder pasar navidad allí con él, lamento no poder estar para tu cumpleaños pero tu regalo te va a llegar ese día y te lo entregara el hijo doña Susie así que espero que lo trates bien y que lo cuides, no soportaría llegar y ver que tuviste un accidente. Te quiere, mamá. El hijo de doña Susie era Luke, mi novio y aun no entiendo cómo es que después de cuatro años de relación mi madre no lo llame por su nombre ni tampoco lo acepte para integrarlo a la familia, bueno hablando de Luke últimamente no lo veo tan seguido, no va a nuestro instituto él va a uno público y casi ni nos vemos ahora que está entrenando para el equipo. Me dijo que quería el puesto de capitán para así enfrentarse a mi hermano en el próximo campeonato intercolegial, que empieza en un día, justo antes de mi cumpleaños. Mi cumpleaños, vaya esta tan cerca y ni me había dado cuenta, no soy una persona que odie su cumpleaños como para no recordarlo, simplemente que soy muy distraída y lo olvide. Mi madre no iba a estar y me quedaría sola con Adam por un día más, no quiero ni pensar en lo aburrido que será mi cumpleaños sin el pastel de mi madre y sin la visita de sus amigas quienes siempre me traían obsequios bastante lindos, ahora tendría que conformarme con un café y un pastelito que es lo único que podría darme Adam. Bajando las escaleras me encontré con Adam revisando el auto de mamá, parecía que estaba buscando algo aunque no sé qué podría buscar a menos que -Leah, has visto mi chaqueta? Estoy seguro de haberla llevado ayer a la fiesta y no recuerdo como llegue aquí así que supongo que me vine en el auto y no la veo por ningún lado- me limite a levantar mis hombros como dándole la señal de que no sabía nada, luego en el instituto tendré que buscar a Travis. -No no vi que volvieras con ninguna chaqueta- respondo mientras me meto al auto y espero a que él imite mi acción- Quizás la tiene algún amigo tuyo que te vio en la fiesta. Sin hablar más Adam subió al auto y me llevo a la cafetería más cercana que era "The duck coffee" sinceramente era mi cafetería preferida pues pasaba bastante tiempo ahí; era mi salida, mi lugar de escape cuando ya no quería soportar las idioteces de Amber o cuando peleaba con Luke. Iba allí porque sabía que jamás los vería entrar por su cuenta a esa cafetería, no era la más atractiva de la ciudad ni la más solicitada, pasaba totalmente desapercibida, era una cafetería más en la ciudad. Y eso es lo que la hacía mi lugar seguro. El ambiente era sobrio, las paredes pintadas de un color gris claro y sus mesas color rojo que seguro destacarían si no fuese por su mal cuidado y que estas se encontraban de un color rojo bastante apagado gracias a la mugre y a los malos cuidados del lugar. Al entrar ese aroma a café quemado invadía tus fosas nasales, y veías a una muy feliz Shelly contorneando sus caderas mientras se movía de una mesa a otra, no me malinterpreten cuando hablo así de Shelly. Es muy común verla aquí trabajando y que este siempre con esa sonrisa radiante y su peinado ochentero que llamaba la atención desde lejos, la cafetería no tenía temática pero de seguro que si fuese por ella seria orientado a la década de los 50's o los 80's. Entramos y me dirigí a la mesa de siempre, una rodeada de repisas con bastantes libros, nadie leía nada de allí pero a mí me gustaba porque entre esos libros no se podía ver la mesa más linda del lugar, una bastante alejada de la puerta de entrada y de los baños, casi pegada a la vidriera pero con un cartel por fuera que tapaba la visión desde allí hasta acá. Me gustaba porque yo podía ver todo pero nadie me veía a mí y era bastante tranquilo. Al sentarnos Shelly dirige su mirada hacia mí y sonríe en forma de saludo mientras busca una carta y trae tazas con café. -Buenos días Leah, ¿Tan temprano por aquí? ¿Qué paso ahora?- pregunto interesada en el porqué de mi visita tan temprano y luego vio a Adam quien parecía no poder respirar en esa mesa tan alejada de la sociedad como si lo hubiese citado allí para matarlo- ¿Te pasa algo?- pregunto en su dirección pero obviamente Adam no respondió- Les dejo la carta así tu noviecito puede ordenar mientras te traigo lo de siempre, cuando necesites hablar acércate al mostrador, linda- sonrió y se fue a otra mesa. Adam quien recién parecía reaccionar me miro confuso y trato de articular alguna palabra, más no lo logro, solo era un idiota viendo como Shelly se movía por la cafetería y yo daba suaves golpecitos a la mesa con las yemas de mis dedos esperando a que se digne en leer la carta. -¿Piensas ordenar algo o vas a pedir un vaso con agua y ya?- le pregunte con mi paciencia por el suelo y regalándole una mirada de exasperación. -Tengo muchas preguntas para hacer pero creo que sí, tienes razón- comento mientras hojeaba la carta para luego levantar la mirada y volver a hablar- ¿A caso ella dijo que yo era tu noviecito?- fue la primera pregunta que salió por su boca y luego empezó una descarga sin fin de preguntas que, lamentablemente tuve que responder. (...) Media hora después nos encontrábamos en el auto llegando al instituto, cuando recuerdo que debía esperar a Kelly así que dejo que Adam se adelante y me quedo en la entrada esperando a mi mejor amiga. El instituto era de lo más normal; muchos adolescentes dispersos en sus vidas, separados por grupos según sus intereses y su apariencia, el bullicio era bastante normal en los pasillos, eso y que estábamos justo en la época de mayor actividad estudiantil. Todos estaban emocionados por el campeonato de futbol americano, la búsqueda del tesoro, la feria, la fogata y la noche de las velas. El campeonato es algo que todos esperaban, no solo por los partidos sino también por las fiestas que hacían los equipos ganadores, sin importar a quien alentaras si estabas allí viendo ya estabas invitado. Aun no podía creer como es que todos amaban ir a ver aunque nuestro instituto no es el peor de la ciudad, no es el mejor y por ende no era muy común ganar todos los partidos y llegar a la final, lo que significaba una cuatro o cinco fiestas por parte de nuestro equipo y luego acompañar a los demás institutos. Sin embargo este año iba a ser distinto, Adam estaba por ser el capitán del equipo este año y Luke igual, hasta donde sé habían mejorado bastante todos y posiblemente esta vez toda sea más peleado. La búsqueda del tesoro es eso, una búsqueda de un tesoro escondido por los directivos. No es un asunto tan importante pero si es muy concurrida la búsqueda, ya que la persona que encuentre el tesoro ganaba muchos privilegios ese año; así como un casillero más grande, un lugar de estacionamiento propio, el ausentarse a eventos obligatorios que se consideren fuera de la importancia educacional, no participar en obras y hasta un menú especial en la cafetería. La feria era un evento muy popular del instituto ya que así recaudábamos fondos para muchas de las actividades o de los bailes, si bien podían donar el dinero los padres o se solicitaría el pagar una suma para poder tener como fondos para dichos eventos, preferían que nosotros trabajásemos para poder aprender el valor de las cosas. Esto no salía como los directivos esperaban, porque muchas personas contrataban gente para que hicieran el trabajo en vez de hacerlo ellos. La fogata era una tradición en donde los del último y el primer año se reunían una noche en el instituto a una fogata. Con canciones, juegos y muchas cosas más que son "secretas" y nadie debería enterarse a menos de pertenecer a ambos grupos ya mencionados. Y la noche de velas es la noche en la que todo el instituto se llena de velas y mientras los distintos equipos realizan los retos van apagando velas, es lindo el compartir momentos así con tu grupo de amigos. Siempre hay uno que otro asustadizo que la pasa mal por las bromas y la oscuridad. Nunca participamos como deberíamos a l noche de las velas porque no tengo un grupo propio que sea lo suficientemente grande como para disfrutar la experiencia, siempre somos Kelly, Adam, Sophie y yo. El único requisito para participar de estas actividades es un grupo de 10 personas y nosotros claramente no llegábamos. Me distraje un poco pensando y escuchando los nuevos rumores sobre la pelea de Adam y Levis, y la fiesta que organizara Amber hoy para festejar su cumpleaños 18. En ese momento mi teléfono vibra llamando mi atención, es un mensaje de Kelly; Leah, hoy me siento muy mal. Tengo una gripe que no me deja ni respirar, no voy a ir al insti. Diviértete haciendo amigos e infórmame de que sucede más tarde en TDC. (The duck coffee). Genial, ya se me había hecho tarde por esperar a Kelly y ahora debería llegar tarde a clase sola. Entro desganada y corro por los pasillos buscando mi salón, que claramente está en la otra punta del instituto porque así es mi vida. Mis pensamientos son interrumpidos cuando choco con algo, o más bien alguien. -Lo siento, lo siento soy nueva y no sé cómo llegar a mi salón- suelta esa persona apresurada -Tranquila, déjame ver si te puedo ayudar- sonrió mientras me levanto y le ofrezco mi mano para que imite mi acción. -Gracias, necesito encontrar el salón 303 o 308 no se bien porque este papel esta mas arrugado que la señora que me lo dio- comento mientras me mostraba sus horarios y no pude evitar carcajearme por la graciosa comparación con Miss Laura. -Es el salón 303, no hay un 308 ya que ese fue cerrado hace años y actualmente es un depósito de bancos- sonreí- Vamos al mismo salón, sígueme y trata de verte lo más perdida que puedas porque llegamos tarde y el profesor Stuart no nos lo perdonara tan fácil- digo mientras empiezo a caminar a una velocidad considerable mientras me dirigía a clases- Soy Leah, tu eres... -Soy Bryden... Nuestra conversación fue interrumpida por el portazo que nos dejaba fuera del salón de clases, sin embargo toque suavemente y espere una respuesta. El profesor Stuart me miro como si estuviera bañada en sangre y con un c*****r colgando en mi hombro. -Llegando tarde el primer día, ya saben que una vez que cierre la puerta ya no pueden ingresar al salón. ¿A caso se cree alguien superior a todos sus compañeros de clase para llegar a estas horas, señorita Woll?- soltó con una ironía tan odiosa que solo daban ganas de mandarlo al demonio, claro que por respeto no podíamos hacer eso. -Disculpe profesor, es que me choque con una compañera de camino aquí, estaba bastante perdida porque es nueva y por eso es que llegamos tarde- respondí con una sonrisa más falsa que pude. El profesor miro en mi dirección y luego miro a Bryden quien le tendió sus horarios para que pudiera checar que todo lo que decía era cierto. De mala gana se movió dejándonos pasar no sin antes advertirnos "Es la última vez que las dejo pasar luego de cerrar la puerta, entendieron". (...) Eran alrededor de las 5 pm y estaba esperando a Luke, íbamos a salir a cenar ya que no lo veía tan seguido. Me encontraba en la puerta principal del instituto Lomp, mientras veo salir a un grupo de chicas que supongo son las animadoras por los hermosos pompones que llevaban en la mano, diviso por el fondo al equipo de Lacrosse y a un muy feliz Luke. Estaba embobadisima en su sonrisa y su felicidad cuando escucho que me estaban hablando. -Eh, rubia- me hablaba un chico que al parecer era de los "populares", lo digo todo por su apariencia- ¿Estas esperando conocer al amor de tu vida? Pues me presento, soy Austin Pitterson- sonríe mientras me guiñaba de forma coqueta. -En realidad estoy esperando a mi novio- sonrió incomoda por la situación, el solo sonríe descaradamente para preguntar -¿Y quién es el afortunado?- podría jurar que era una pregunta irónica pero al ver que esperaba una respuesta me dispuse a contestar cuando me interrumpió otra voz. -Eh miren, al final Lindemman si consiguió tirarse a Cristine- grito mientras se carcajeaba uno de los amigos de Austin. -¿Lindemman?- la pregunta salió inconscientemente de mi boca -Si lindura, Luke Lindemman - en ese preciso momento me sentí anonadada y desorientada, empecé a respirar más lento y mis piernas al igual que mis brazos empezaron a temblar- ¿Te sucede algo? Digo, aún no sabemos si se la tiro pero ya van un mes de relación así que suponemos que si- explico Austin y sin darme cuenta las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos- ¿Estas bien?- negué y me senté en el suelo. -¿Necesitas que te llevemos a un hospital o a algún lado, chica?- me pregunto el chico que había comentado lo de Luke, asentí y ellos me subieron al jeep de Austin para luego mirarme esperando una dirección pero mi cerebro no reaccionaba y solo pude articular "The duck coffee". No sé cómo o porque pero Austin en ese momento se dirigió justamente a donde yo le había pedido, no sé si conocía la cafetería o había leído el cartel antes mientras pasaba por la calle. Llegamos y Shelly se acercó a nosotros para señalarnos una mesa cuando observo mi estado y supo que hacer, esto nunca me había pasado pero no sabía a donde más ir ya que a casa no podía ir y no tenía que dejar que Luke me viera. -Oh Leah, querida ¿qué paso?- pregunto mientras me dejaba un vaso de agua en la mesa y se sentaba en un banquito para escuchar mejor. Austin y su amigo se encontraban sentados junto a mí pero observando con asombro el lugar en donde nos encontrábamos. -Él tiene otra, Shelly- fue lo único que me atreví a decir pero viendo que no se conformó con esa respuesta, empezó a preguntarles a los chicos. -Austin cariño, ¿me podrías explicar que le paso a Leah, por favor? -Claro, estábamos saliendo de insti cuando la vimos a ella cerca del jeep apoyada en un árbol mientras su mirada estaba perdida en la puerta principal. Entonces me acerque a coquetear cuando el idiota de Owen dijo que Lindemman estaba con su novia Cristine, y en ese momento- Shelly no lo dejo continuar cuando identifico el apellido. -¿Luke Lindemman?- pregunto atónita y Austin simplemente asintió- Ahora entiendo todo- murmuro pero claramente logramos oírla- Leah, tenemos que llamar a alguien. Llamo a tu mamá o a Adam- no entiendo porque preguntaba, no quería ver a ninguno de ellos y obviamente negué- Está bien linda, tenemos que llevarte a tu casa así estas más cómoda y puedes procesar bien toda la información que te tiene anonadada. En ese momento salió el único cliente que estaba en la cafetería y Mario (el cocinero de la cafetería) cerró el local. -¡¿ANONADADA?! YO NO ESTOY ANONADADA, ESTOY INDIGNADA, OFENDIDA- mientras terminaba de articular cada una de las palabras se escuchaba un trueno azotar el cielo- TRAICIONADA, NO PUEDE SER QUE EL IMBÉCIL ESE ME HAYA ESTADO ENGAÑANDO- grite mientras me levantaba de la silla para ver como Austin y Owen recién comprendían lo sucedido- FUI TAN CIEGA, PERO NO ME INTERESA YA NO QUIERO NADA DE ESE...- -Espera lindura, no tomes decisiones así con la cabeza caliente-intenta tranquilizarme Owen al escucharme- ¿Qué te parece si en vez de enojarte y reaccionar así, te ayudamos a vengarte?- deje de escuchar la tormenta de afuera y me concentre en lo que planteaba Owen, una muy buena oferta en realidad. -Owen, no le des ideas ridi- en ese momento le tape la boca a Austin para que se callara y dejara a Owen terminar con su plan, le hice señas y este empezó a explicar detalladamente que íbamos a hacer...
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