Mis párpados tiemblan y mi cabeza palpita con fuerza haciendo que un gemido adolorido se me escape de los labios. Cuando intento abrir los ojos el dolor se intensifica, trato de que mis manos vayan a mi cabeza, pero algo me lo impide. Mi sangre se hiela al recordar solo un nombre: Naraku. Abro los ojos pese a que mi cabeza grita que los cierre y veo horrorizada como tengo las dos manos atadas al espaldar de una cama. Miro en todas las direcciones tratando de encontrar algo que me ayude, pero nada. Estoy en una habitación con una cama asquerosa que tiene mal olor, hay una ventana con barrotes en ella, una silla cerca y ya, nada más. Mis ojos se dirigen a la puerta y siento que cada nervio que poseo se despedaza. Recuerdo que luego de que Inuyasha me dejara en casa, cinco minutos luego e

