Nerviosa miro a todas las personas que me rodean, cada una de ellas contando como sus maridos la maltrataban física, verbal y a otras sexualmente. No soy la única Me siento identificada con cada cosa que cuentan. A muchas las chantajean con sus hijos. Sus desgarradoras historias parten mi alma. Algunas tan parecidas a la mía y otras tan fuertes que me hacen sentir horrible, pero luego escucho como quieren superarse y deja atrás a sus maltratadores. —Él no es mi pareja, yo no soy la que hace las cosas mal, no soy yo que estoy mal. Él es un maltratador y le gusta pagar los platos rotos conmigo. Duré mucho tiempo pensando que la que estaba mal era yo, tardé en darme cuenta de que no, de que solo era una más del montón de mujeres que sufren violencia—narra la mujer bañada en lágrimas—decidí

