Lorraine. Miro a Roman con el ceño fruncido, boquea sin saber como empezar. ¿Que demonios? —Roman, dime que no robaste a ese bebé — suelta una carcajada suave y mira al bebé dormido en su portabebe. –Bueno, realmente esto será una historia divertida que contar cuando sea mayor— —¿Mayor?— se acerca a mi lado y deja el portabebe sobre la mesa de café. El bebé es precioso, sus mejillas son redondas y sonrojadas, sus largas pestañas tupidas y oscuras, descansan sobre sus mejillas. Su nariz pequeña de botón y sus labios llenos. Es... —Es tu hijo— digo despacio, mientras me siento nuevamente sin apartar la mirada. –¿Que? Como...— Roman esta desconcertado, lo puedo escuchar en su voz. Esta más que claro, su cabello, la forma de sus cejas, es una calca de Roman. Y eso... eso me destro

