Lorraine. Me balanceo de un lado a otro mientras alimento a Matteo. Sus grandes ojos azules me miran atentos, mientras le canto una nana. —Vas a ser todo un rompe corazones, cariño— susurro mientras le toco la nariz. Delineo sus cejas suavemente, haciendo que sus ojos parpadeen resistiendo a cerrarse. —Anda, vuelve a dormir, te prometo que yo estaré aquí para cuidarte— murmuro mientras me inclino y beso su frente. Mi pecho late con fuerza cuando mi corazón siente todo el amor crecer por este pequeño ser. No es mio, lo sé, pero lo siento mio. Matteo se aferra a mi como si fuera su madre, y estoy dispuesta a cumplir lo que el necesite. Porque el necesita amor incondicional, y yo se lo daré. Cuando finalmente cede al sueño, lo arrullo un poco más hasta que suelta el biberón. Me acer

