LILA Pasó un mes entero desde el reencuentro de Ethan y Sophie. Sophie le dijo a su padre que viviría aquí por mucho tiempo y renunció a su trabajo insultando a su jefe, a quien detestaba. Ahora eran felices, muy felices. No, no estoy celosa, pero bueno... ¡hormonas! ¿Qué se le va a hacer? Hoy, por fin, sabría el sexo de mi bebé: ¿sería un príncipe o una princesa? Me estaba arreglando con cuidado. Era una mamá monísima con mi falda plisada rosa y mi camiseta blanca. Me dejé el pelo n***o suelto y salí de la habitación con mi bolso. Delante de mí, los enamorados seguían coqueteando como si nadie los viera. —¡Ya, Ethan! —decía Sophie—. ¡Para! Va a vernos Lila, y me dará vergüenza. —Solo te besaré una vez. Vamos, por favor, solo uno. Tosí. Ya basta, pensé. Yo también soy humana, y no se

