Selena caminaba con paso firme hacia el estacionamiento subterráneo del edificio, los ojos aún húmedos de lágrimas, pero su mente trabajando a toda velocidad. La furia que Seven había encendido en ella no se disipaba; al contrario, se transformaba en una determinación que le quemaba el pecho. ¿Quién se había creído que era ella? Eso la indignnaba pero un pensamiento persistía en su mente: No iba a perderlo. "No a Seven, no a todo lo que había soñado tener con él a su lado." Ella había estado a su lado desde el principio, incluso antes de que Miranda entrara en escena con su fachada de mujer perfecta. Pero Selena sabía que no era perfecta. Nadie lo era. Y estaba dispuesta a demostrarlo. Al llegar a su auto, se sentó tras el volante, encendió el motor y sacó su teléfono. Tenía un mensaj

