Unos días después dispuesto a buscarla en contra de su orgullo y su dignidad Michael se había enterado que los Andersen partieron a Sussex a visitar a su hijo por unas semanas. Quizá con un poco de tiempo podía ver mejor las cosas, dejar de verla pudiera significar que hayaría la forma de volver a su normalidad, pero su vida no era la misma. Ya no le apetecía seguir siendo un conquistador y con las semanas se convenció que después de ella ninguna otra le hacía gracia. Se dedicó a cargarse de trabajo para no pensarla tanto reprimiendo las ganas de ir a buscarla a donde fuese, por su mente pasaban cualquier cantidad de formas de perderla definitivamente y se reprendía constantemente la forma estúpida en la que actuó aquella noche. Por las noches a solas en su cama la imaginaba completamente

