23.

1114 Words

El látigo vuelve a descender, esta vez sobre sus muslos, dejando marcas rojas que contrastan con su piel pálida. La mordaza ahoga sus gemidos, convirtiéndolos en quejidos sofocados. Anya lucha contra las cadenas, pero es inútil. Está completamente a merced de Kai. Kai observa su lucha con una mirada fría, casi clínica. No muestra emoción alguna, como si estuviera estudiando un espécimen en un laboratorio. Esta falta de reacción es aún más perturbadora que el castigo físico en sí. De repente, Kai se detiene. Su respiración es pesada, pero sus ojos mantienen esa intensidad helada. —¿Por qué procuras ponerme al límite? Cuéntame. ¿Te gusta tanto el peligro que no quieres que se aleje? Anya no puede responder, pero sus ojos lo dicen todo. Hay desafío, resentimiento, pero también una extraña

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD