— Pero que hermosa pareja. – la voz de Zafiro podría cortar el cuello de Lucero, así lo sintió la joven Bach. — Hola chicos. — respondió la joven castaña sin levantar el rostro, de pronto sus manos se habían convertido en lo más interesante para ver. — Veo que ya no ocultan lo suyo. — Eros sonaba molesto y Dulce se dedicó a sonreír, de forma amistosa. — A decir verdad, apenas y comenzamos a salir, ¿verdad cariño? — Lucero vio el rostro del ruso como si estuviera loco. — Claro mi vida. — no pudo evitar responderle de forma sarcástica. — Bueno, todo es muy hermoso, el amor está en el aire, pero ahora tenemos clases, nos vemos en el almuerzo chicos, ruso te robo a tu novia. — Dulce sabía muy bien que el brillo asesino en los ojos de Zafiro estaba dirigidos a su amiga, pero también sabía

