Era estúpido sentirse así, se dijo una desena de veces, para ser más precisos en cada escalón que subió, había estado en la habitación de rubio, solo unas horas antes, cuando su primera discusión como matrimonio se llevó a cabo, Lucero se preguntó si siempre seria así, si su vida de casada con Eros sería una discusión y un beso, no estaba segura de querer eso, por mucho que lo amara. — ¿Estas bien? — solo entonces se dio cuenta que estaba en el cuarto de paredes grises y blancas. — Sí, sí, solo pensaba. — susurro, aun parada en la entrada. — Bien, mamá dejo ropa para dormir… — el joven tuvo que aclararse la garganta al ver la tela casi traslucida que estaba bien doblada sobre su cama. — Para que estes cómoda. — Eros se preguntó si su madre no había comprendido que su matrimonio era una

