Ellos lo miraron llenos de incertidumbre, habían caminado durante días, no tenía provisiones, ni ganas de continuar hacia adelante. Daleck intentaba guiarse con el mapa, pero le resultaba casi nula aquella guía, era muy tonto o estaba demasiado desorientado. — ¡¿Daleck dónde estamos?!—Pregunto Jonzu el hombre moreno y tatuado que se encontraba a su espalda. —No tengo idea—Murmuro asombrado al ver las imponentes montañas que se elevaban en el aire. Habían terminado en Llanegryn, justo en la zona prohibida, el lugar donde las montañas se movían sobre las nubes y los Griffiand aún reinaban. Daleck se detuvo un momento a visualizar el mapa, estaba dispuesto a encontrar alguna dirección distinta. El camino era escarpado, habían dejado libre al caballo en una pradera vacía en el pie de la

