Dorian jadeaba. Caminaba de un lugar a otro, le dolía cada vez que se transformaba en un enorme dragón. Pero no podía negarse, debía cumplir con una misión, debía llevar acabó su venganza. Su corazón se estremeció en el momento que observó a la hermosa Anastasia frente a él. Se veía como una mujer, una belleza natural. Deseo protegerla de cualquier mal en el momento en el cual ella se acercó a tocarlo y termino quedándose dormida sobre sus enormes patas. Debió apartarla con delicadeza y caminar silencioso lejos de ella para poder transformarse en un hombre nuevamente, lo hizo tan lejos como pudo, pues había sobrevolado largas horas sobre el mar muerto, él sabía sobre esas historias, las mismas historias que estaban guardadas en los pergaminos que Delius Candida había obtenido de una de

