Ella se encontraba en la mesa, respirando lentamente, esperando que su padre dijera algo más sobre su vestido que no fuera —te ves insípida Anastasia—. La chica comía lentamente, los cubiertos resonaban con el metal y la vajilla de porcelana, todo había cambiado drásticamente. «Me indigna que siempre espera más de mi de lo que soy capaz de dar» Pensó la chica al llevarse a la boca un poco de granos. Shariock miraba a Anastasia con recelo, pues había creído en los últimos ocho años, la había resguardado de los males de mundo y luchado en más de siete batallas, ya tenía quince años y ese día Luca informo a la reina que la joven princesa había sangrado. Anastasia se había asustado un poco. —Debes prepararte...dentro de dos semanas llegará el príncipe Kiliam y finalmente conciliarán su ma

