Enchastres tomo la copa de vino y se sentó a observar a la mujer que amaba ignorándola y entrando en sus delirios, desde que se fue Kiliam a reclamar a Anastasia como su esposa, Enchantres se sentía vacía, solo Kiliam podía apaciguar la soledad que Ingritt le había generado. Suspiro mirando como la vida de quien más amaba poco a poco se iba terminado, al igual que una vela, el fuego la consumió hasta apagarse el fuego. Ninguna opción, ningún hechizo o conjuro mágico podía detener lo que sea que Ingritt tenía. Pero Enchantres sentía que era su culpa, las sustancias los rituales y hasta las desesperadas acciones de que Ingritt había hecho solo para recuperar a su esposa tenían un precio y en el momento en que cayó en cama, había empezado a pasar a cobrar. Se empino la copa y bebió el vino

