Al este en una villa tranquila, el fuego empezaba a expandirse con rapidez, la gente huía sin detenerse, el pánico había azotado el lugar. La gente estaba llena de desesperación, una figura monstruosa se alzó en el cielo y como el humo desapareció. Un jinete en caballo salió del lugar, con una lámpara colgando en su mano y el miedo marcado en su rostro, no había agua en el lugar que pudiera salvarlos del fuego feroz. Mientras corría a gran velocidad por los caminos rocosos del lugar, solamente para suplicar por ayuda, su caballo tropezó y él cayó sobre un tronco roto, su pierna se rompió, pero a duras penas pudo levantarse, consiguió la fuerza para subir al caballo y continuar bien lastimado hasta el castillo del rey, el pueblo no está muy alejado del mismo. Los caballeros distraídos p

