El fuego se esparcía por los pasillos, calcinaba todo aquello que le permitiera crecer, solo eran cuestión de tiempo, pero ya el castillo se encontraba siendo consumido por las llamas. Shariock se encontraba ensangrentado frente a frente con Kaito, quién se limpiaba las manos con un trapo. Los cuerpos de los nobles, soldados y asesinos se encontraban inertes tumbados en el suelo. Kaito sonreía. — ¿Dígame su majestad qué se siente ver su reino en ruinas?—Pregunto Kaito al colocar su pie sobre el cuerpo de uno de los soldados reales, poso sus manos sobre su rodilla y sonrió. Shariock jadeaba, tenía toda la cara cortada, luchar sin una armadura podía ser muy peligroso, pero Kaito era habilidoso y en más de una ocasión pudo matarlo sin problemas, pero deseo extender su sufrimiento. Inva

