Eugene se adentró al palacio de los Zafiro, moviéndose ágilmente por los pasillos de sus brillantes pisos hasta llegar a la recámara principal, esto a la vez que de paso saludaba a sus todos sus compañeros, también soldados como él. A veces Eugene sentía que era más que un guardia real; este podía considerarse a sí mismo como un ocasional consejero de su reina, Margaret. O al menos eso le gustaba creer. Más que un consejero, a veces incluso se sentía… como un familiar muy cercano. Eugene todavía podía recordar cómo Margaret le entregaba su medalla de rememoración como guardia real. El muchacho podía recordar cómo esta le regalaba su primer uniforme para presentar las prácticas, podía recordar cómo le ofrecía un buen almuerzo digno de Zafiros en su gran comedor personal, podía recordar cóm

