Punto de vista de Alexa. Entré a toda velocidad al recinto y aparqué el coche antes de bajar. Cerré la puerta de golpe y entré furioso en la casa. La rabia seguía aflorando en mi interior. Fui directamente a la cocina, luego al fregadero y me salpiqué la cara con agua con la esperanza de calmarme. No funcionó. Exhalé y me dirigí al congelador, saqué una botella de agua fría y tomé un vaso del armario. Me senté en un taburete de la cocina y vertí el agua en el vaso antes de bebérmela de un trago. —Alexa, ¿estás bien? —oí decir a Mary detrás de mí. Caminó alrededor de la isla de la cocina hasta quedar frente a mí. —Sí, estoy perfectamente bien —respondí asintiendo, sin mirarla. Me concentré en controlar mi respiración y dejar ir mi ira, pero fue bastante difícil. —Sí, lo dudo —respondió

