Narra Athalia. —¿Y para quien cocinas? ¿Un adolescente? — mi papá me preguntó estando todos almorzando en el comedor. ¿Cómo se supone que le decía que no, que yo le cocinaba a un hombre condenado a prisión domiciliaria supuestamente por robo? Negué con la cabeza. No está mal que quieran saber qué trabajo y para quien. Es normal, pero sabía que se lo tomarían un poco alarmante. —Para un muchacho, necesita que le cocinen y le enseñen clases de inglés. Su madre fue la que me contrató — no quise dar tantas explicaciones. —¿Tiene algún problema él? Porque te pagan muy bien para solo hacer esas dos cosas. ¿Es un joven especial? — seguía preguntando. —No, no, él no tiene ningún problema — bueno en realidad si lo tenía. Era bipolar, a veces no sabía controlar sus emociones.... Y es m

