Capitulo 1.

1573 Words
—¿Esta niña será la que me va a servir? — tenía apenas unos diez minutos que había llegado a su nueva casa y ya lo había criticado absolutamente todo. —Respeta Asher, ella solo te va a cocinar y te enseñará a hablar el inglés. Su nombre es Athalia — su madre, la señora que me contrató para que trabaje para su hijo, me presento ante él. Quien se expresó burlonamente cuando se refirió a mi persona, y me miraba con cierta superioridad y podría decir que también asco. —Mucho gusto señor Asher, estoy a sus órdenes — me dirigí a él con mucha educación. Se rió falsamente. —¿Cuantos años tienes, Athalia? ¿Dieciséis? Sabes que soy yo un ladrón muy peligroso? Proveniente de una de las peores cárceles de...— su hermana, quien acompañaba a la señora lo interrumpió. —No intentes asustarla, Asher. Por favor compórtate, porque si no, te devuelvo a la grandiosa celda en la que estabas. Athalia estará contigo de lunes a viernes hasta media tarde y regresará el domingo en la noche, así que trata de llevarte bien con la única persona que convivirás — lo amenazó. —Yo no les pedí que me sacaran de mi habitad. Yo podía cumplir mi condena en la cárcel sin ningún problema. Con esta niña a la que han contratado fácilmente me aumentan la pena, ¿se imaginan que me acuse de violador? Es lo único que me falta — dijo mostrándose aún más sarcástico de la cuenta. —No hagas caso Athalia. — me dijo su madre apenada mientras negaba con la cabeza. —No seas malagradecido, Asher. Tu hermana ha luchado contra viento y marea para que puedas vivir tranquilo en esta casa, para que te repongas, para que te mejores, para que te olvides un poco de la maldad. Aquí en esta casa tendrás absolutamente todo lo que harías fuera. Un gimnasio para que te ejercites, una piscina para que nades, un buen jardín para que te sientes a pensar y a meditar sobre tu vida, un amplio salón para tomar tus clases... — su señora madre le hablaba muy animada antes de que la interrumpiera. —Mamá, por Dios. ¿A quién quieres engañar? Compraste esta casa con mi dinero, y todos los movimientos que Patricia hizo para que me permitieran la prisión domiciliaria fue con mi dinero. Con el dinero de este ladrón, y de seguro le pagaran a ella también de mi sucio dinero y yo no quiero que así sea porque no te pedí compañía — que malévolo. Tenía los ojos verdes oscuro, me miraba como si fuera yo el mismo demonio. Y no quería yo mirarle, pero era imposible, si fuera yo su madre, hace rato le hubiera metido tremenda cachetada, sin importarme lo que fuera. —A ella le pago yo, y estará aquí contigo hasta que ella quiera y yo también. Tu no decides nada, Asher — — Athalia, el solo te dice que hacer para la comida. Luego eres tú que estás encargada de absolutamente todo en este hogar — Oh no señora, no haga que su hijo me odie más. No quiero morir joven. ¿Como le digo que quiero renunciar? Asentí a la señora sin mirarlo a él. —Nosotras tenemos que irnos porque nuestro vuelo sale esta noche. Yo espero que te comportes, Asher— su hermana trató de despedirse de él. —Mi auto y mi moto, ¿dónde están? — preguntó arrugando aún más su nariz y su frente. —Te la traerán en unos días. Aunque no sé para que los quieres si no puedes conducirlos — su hermana así mismo como él era de sarcástico e hiriente, así fue ella. —¿Jugaré al mecánico, no lo sabes, hermanita? — fue él quien la imitó esta vez. — Esa es la actitud, en un año lo desarmas y vuelves y lo armas unas treinta veces, y así ya sabrás hacer un carro cuando cumplas tu condena. — lo miró con burla. Había fuego por todos lados en esta familia, un ambiente incomodo y difícil de respirar. Considero que la unica mirada noble era la de la señora, acompañada de cierta tristeza y decepción. Mientras que la de su hija era una cansada, de poca esperanza y fe. Y ni hablar de él, oscuridad, maldad, furia, frialdad, y todas las cosas por las que te alejas de una persona con la que no quieres problemas. —Confió en que cuando regrese a visitarte, estarás aunque sea un diez por ciento diferente, mi niño — con la voz rota le dijo su madre a Asher, ni siquiera acercándose a él, sino más bien, lanzándole un beso en el aire. Este ni se inmutó, ni siquiera un adiós le respondió. Y su hermana, ella no perdió su tiempo diciéndole nada, bastante ya había hecho con sacarlo de la cárcel. —Necesitamos irnos, mamá — le dijo Patricia a su madre quien continuaba con la mirada perdida en su hijo. —Acompáñanos a la puerta por favor, Athalia — se dirigió hacia mí la señora. Obedientemente, así hice. —Mensualmente, vendrán a inspeccionar del juzgado. Si un día se pone violento, sédalo — cuando Patricia me dijo aquellas palabras tuve que sacudir mi cabeza para ver si había escuchado yo mal o en realidad lo que ella me decía era cierto. —¿Qué dice? — no podía creer que me dijeran esto ya cuando había aceptado yo el empleo. —Él no es violento, bueno, no con las mujeres. — o sea que si lo es. Ella miró a su madre como aturdida, sin saber que decirme. —Él no te hará daño físicamente — añadió. Es decir, ¿qué emocionalmente sí? La señora negó con la cabeza y se pasó las manos por la cara. —No pasará nada, todo estará bien, Athalia. Y en caso de que suceda, nosotras responderemos. Pero yo sé que mi hijo no es ningún loco, solo necesita corrección, castigo. Estará bien — la señora llevaba un dolor que por encima de la ropa se notaba como estaba desgarrada ante la situación de ver a su primogénito en esas condiciones. —Hay un cuaderno, que te dejé guardado en la primera gaveta de tu tocador. Allí están anotadas todas las cosas importantes y necesarias ante cualquier situación. Y nuevamente gracias, Athalia, mil gracias — Las vi marcharse a ambas, lucían tristes y muy agotadas, y de tan solo mirarlas me daba cuenta que este trabajo iba a valer por diez más que cualquier otro. Respiré hondo, me recogí el pelo en una cola y caminé de regreso hacia el comedor, en donde había dejado al señor Asher sentado. —Muy bien señor, el resto del día puede tomarlo para descansar y organizarse mentalmente, conocer la casa y todo lo que quiera hacer. Mientras yo también hago lo mismo, le prepararé de cenar una rica pasta y pautaré su lección de mañana a las diez, ¿le parece? — traté de establecer con él un habito, dirigiéndome a su persona muy amable, con media sonrisa en el rostro y buen tono, pero no recibí lo mismo. Se puso de pie, me miró de arriba hacia abajo y negó con la cabeza. —Que lindo te quedo eso para un niño de cuanto, ¿7 años? — se burló de mí una vez más. —¿dónde está tu uniforme de empleada doméstica? Al parecer te hace falta para que recuerdes quién eres aquí. No me digas que hacer. — se dio vuelta dándome la espalda. —¿Las diez de la mañana? A esa hora estaré yo durmiendo, y otra cosa, por favor, ¿qué es eso de una rica pasta? — Ni cuanta arrogancia, ni cuanto aire de superioridad, ni cuantas ganas de decirle dos o tres cosas. Respiré profundo una vez más. —No soy su empleada doméstica, señor. Pero en caso de querer que yo use un uniforme, pues lo hago con mucho gusto, de paso también le buscaré el suyo. ¿Como lo usaba usted en la cárcel? ¿De rayas o naranja? — dije con mi mismo tono de voz delicado, mirándolo voltearse como alma que lleva el diablo, y atacándome con la mirada de un lobo feroz. —No se la juegue conmigo, Athalia— me señaló con su dedo índice. —Usted tampoco conmigo. Yo le respeto para que usted me respete. — no podía demostrarle a este hombre que le tenía miedo, porque de ser así entonces sí que se me pondrían las cosas difíciles. Ahí sí que haría conmigo lo que quisiera, y ya no estaría cumpliendo con mi trabajo, sobre todo, podría poner mi vida en peligro. —Le tengo mucha pena, no debió de tomar este trabajo por nada en el mundo. Me imagino que pasa por una grave situación económica que la empuja a ser la servidumbre de un ladrón. Arriesgada— me rodeó como si fuera él un tiburón y yo su presa. Agaché la cabeza y pensé que no se equivocaba. —Pero me place informarle que nunca en su vida olvidará lo que es bajar al infierno, sin haber muerto. — sus palabras me dieron escalofríos. Se acercó demasiado para mi gusto al oído. —Esperaré la "rica pasta" muy ansioso, chacha — (Chacha: sirvienta o asistenta de una casa)
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD