Narra Asher. Que me sentía totalmente decepcionado, eso era lo realmente cierto. No encontraba donde meter la cara de la vergüenza, porque ella me lo dijo... ella, mamá, patricia y todo el que no quiere mal para mí. Yo volví a dejarlo entrar a mi casa, una que habían destruido él y las mujeres que buscó. Ni siquiera tenía una idea clara, tan solo unos recuerdos borrosos y a medias. No tenía que considerarme hogareño como para decir que me dolía ver como habían vuelto una mierda la sala y los muebles. —Ya ven a cenar, Asher — escuché a Athalia llamarme. —Aun no termino — no sé cuántas botellas había recogido. No sé cuántas veces había barrido y continuaban saliendo vidrios. Tuve que acomodar los muebles y regresarlos a su lugar, colocar los cuadros que se habían caído, quitar las

