Narra Asher. Durante mucho tiempo he tenido problemas para dormir. Se me dificulta conciliar el sueño, no duermo las noches completas o incluso amanezco en vela. Ayer ni siquiera tuve que pensarlo mucho, no lo forcé, no lo busqué como siempre hago, simplemente cerré los ojos y me dormí, aunque desperté a media noche, pude con facilidad volver a conciliarlo. El día había sido una mierda, o bueno, la mitad de este, porque cuando llegó Athalia todo lo mejoró e hizo de mis garabatos un borrón en medio de ellos. No tienen idea de lo bien que me sentí conversando con ella mientras compartía conmigo una arepa que le había horneado su madre y un chocolate que había hecho. Que por cierto, no sabía que le había agregado, porque flui como nunca, acurrucado en su cuello, como un niño, recibiendo

