Aquiles se encontraba viendo la actividad de la playa sobre sus pies, había pedido servicio a la habitación por lo que se encontraba desayunando en la terraza, observaba a la gente como pequeñas hormigas desagradables. Había tenido una plática muy fructífera con Jessica, había descubierto un par de secretos que no sabía de su primo, como que mantenía una relación con su asistente, pero ¿por qué no decir que era una simple empleada? ¿Por qué enfrente de unas personas como los señores Pueyo era su pareja y en la oficina era su empleada? Aún no tenía sentido, lo que ocultaban ellos dos iba más allá de solo tener sexo por beneficios, como todas las asistentes que Aquiles había tenido. Había citado a su primo a una reunión matutina con él para aclarar ciertos puntos, fruto de la conversación

