23 de Julio de 1815, Londres. Todo parecía haberse curado luego de tres días, cuando ya sus heridas habían sido saturadas y estaban siendo limpiadas a diario para evitar alguna otra enfermedad o infección. Lady Cassandra sonreía y tonteaba con Lord Matthew, pues habían sido colocados en distintas camas pero dentro de la misma habitación para hacer más fácil su cuidado y vigilancia. Lord Blakewells iba todos los días y distraía a su amiga Cassandra, la suntuosa Marquesa de Wrightwood, llevaba consigo a su hijo, el pequeño John, quien la llenaba de besos con una buena cantidad de baba. Pero él sabía que a ella no le molestaba, pues sentía amor verdadero por John, no obstante, James no dejaba que el niño la importunara demasiado, pues ella no se quejaría de dolor si este le presionaba la h

