No dejaba de pensarlo. Nunca me retractaba, era la opción correcta. Si aceptaba en lo más mínimo, tener a Damián en mi vida una vez más, era recordarme una y otra vez lo que yo era. Damián era parte de aquella Alba que lo daba todo por un poco de dinero y ya no quería correr riesgos ni ser esa versión. Arrancaría todo de raíz y comenzaría desde 0. Sería una nueva Alba o quizás una nueva persona. —¿¡Pero qué, Alba!? ¡Acabamos de hacerlo! ¡Me divorcié por ti!—Gritó molesto. Y negué.—Jamás pedí que te divirciaras, Damián. Nunca lo hice. Y ya no quiero seguir siendo ésto, no quiero ser un secreto y mucho menos la razón de un divorcio. Por favor recoge tus cosas y márchate. Tómalo también como una renuncia de la empresa. Es el fin.—Dije terminando de arreglar mi ropa. —No.—Dijo negando

