Recuerdo la primera vez que te vi, alguien con un aura llamativa, pero nunca pensé que con el tiempo iba a llegar a quererte, yo no quería que entraras a mi vida, pero el destino cuando está escrito no se puede borrar.
Me cautivaste, me enamoré de ti un tiempo después, momentos felices viví a tu lado, te agradezco a ti.
Gracias por enseñarme a odiarte, a odiarme, gracias por mostrarme la vida de otra manera, por mostrarme que la vida no es color rosa.
Gracias por enseñarme tanto a querer vivir, así como tanto querer desaparecer, gracias por cambiar tanto y por cambiarme tanto.
Durante tanto tiempo estuve en un sube y baja por tu culpa, amaba y odiaba todo. Pero porque tú eras así, siempre fuiste así, me enseñaste a ser como tú, me hiciste ser tu imagen siguiendo tus pasos, porque no quisiste que caminara a tu lado, sino detrás de ti. Me tuviste siguiéndote todo el tiempo, estas acostumbrado a lastimar sin intención, a jugar con las palabras, las personas y el amor.
Gracias por haberme elegido para cambiarme, fuiste tú quien me dio luz, así como oscuridad. El amarte corre por mi cuenta, pero el odiarte lo pagas tú.