Las personas suelen conseguir lo que quieren, por sus actos consiguen los resultados que esperan o que no esperan. Somos culpables de todo lo que se nos condena. Solo tú y yo sabemos el precio a pagar.
Tenemos la misma culpa, pagaremos el daño que nos causamos, el miedo que sentimos, la ansiedad que nos provocamos. Lo más triste de todo esto es que fuimos tan trágicos los dos, pero con los demás fuimos tan maravillosos.
Cambiamos tanto durante el tiempo que estuvimos juntos que no nos dimos cuenta que ya no éramos soportables entre los dos, solo queríamos seguir manteniendo una dulce mentira que nos amargaba el alma, el tratar de estar bien siempre fue nuestra perdición. Fue muy lamentable darnos cuenta muy tarde, ya cuando ni nosotros mismos queríamos arreglar las cosas.
Quise conocer la segunda cara de la moneda, lo que no sabía es que las monedas solo tienen una cara, a la otra la llaman “cruz” y ese fue mi calvario, el querer cargar con el peso de tu cruz y tú con la mía.
Que ingenuo fue nuestro amor, pensando que seriamos felices solo con sentimientos. Solo con llamar y pronunciar la palabra amor.