En esta triste y sola casa aun puedo escuchar tu voz y la mía resonar por cada espacio, los gritos de nuestras peleas, cada vez se hacían más frecuentes y más largas, ya peleábamos por tonterías, pero, ¿Quién podía parar todo esto? ¿tu? ¿yo?
Nadie, estábamos tan sumergidos en ese mundo de rencor, de daño, de oscuridad y tristeza. Yo solo quería que el día acabara pronto para poder contemplar la tranquilidad y la paz de las noches.
El otro lado de mi cama estaba frio, me das la espalda, simplemente no estabas conmigo.
Pero ahora es diferente, tú ya no estás en esta casa sola, a pesar de eso puedo escucharte y verte en todos los espacios que esta tiene.
Ven y llévate tus manías, las dejaste por toda la casa, en cada cuarto que habitamos, llévatelas que no me dejar dejarte ir. Porque a pesar de todas las peleas y el ambiente insufrible que viví, nunca dejé de amarte.
Ahora estamos como la luna, tan distantes y solos.
Pero no desesperes, la luna aun estando sola y distante, brilla mucho y todos pueden verla y admirarla, que no solo se puede ver en la noche sino que en el día también podemos verla. Entonces brilla.