—¡No he dicho que puedes irte! Era un hombre pacífico, nunca había usado el tono alto de su voz para dirigirse a su esposa e hijos, incluso a sus empleados. Se caracterizaba por hablar, por solucionar las cosas en silencio. Pero su hija estaba sacando algo de él, que en su vida había deseado hacer—. Ya me enteré de que estás poniendo trabas a Silvia porque es la encargada de los planos para la nueva base. —A sí, ¿y quién te vino con el chisme? —No importa quién me lo dijo, solo te comunico que estas fuera del proyecto… —¡Padre, no puedes hacerme esto! —Puedo, puedo hacer esto y mucho más si continúas atentando contra la integridad de esta familia. Porque una cosa es que no te agrade la esposa de tu hermano, por razones que desconozco e imagino que son estúpidas, porque esa joven no t

