Habían venido ¿A qué? Me pregunto mientras voy camino a casa. Llego unas horas antes que anochezca. Al llegar, Lara viene a mí con una sonrisa la cual no correspondo, me da un corto beso en los labios, cuando se da la vuelta procedo a limpiar con mi pulgar disimuladamente el labio inferior. —Qué bueno que has regresado mi amor, mi mamá y mi hermano han llegado. Me lleva de la mano hacia la sala de estar, veo a Mael sentado en el gran sillón leyendo uno de los tantos libros que hay en la estantería. Sus rizadas pestañas se levantan y al verme me sonríe— ¿Dónde estabas? —deja de lado el libro y viene hacia mí, me saluda con un abrazo. A Mael lo conocí en Yucán, un día me sentí frustrado y quise recordarla presenciando una carrera de caballos. Me fui a un hipódromo, dónde Mael tuvo

