Quería mostrarme fuerte como lo había estado haciendo estos años, ni siquiera imaginé que este momento llegaría, pero aquí estaba, abrazada a él, llorando sin control, cada segundo más fuerte que el anterior, más desgarrador. Era imposible controlar esto, porque quemaba, porque era una profunda herida, algo incurable que permanecía ahí, algo que si se tocaba volvía a desangrarse. Me abrazaba fuerte, lloraba conmigo, no pensé que esto le doliera o afectara tanto como a mí. Había pasado mucho tiempo, ya no era parte de su vida, otra mujer habitaba en su corazón. ¿Por qué le dolía? ¿Por qué lloraba? Quería preguntarle muchas cosas, como ¿Por qué rechazó mi llamada mientras iba camino a su casa? ¿Por qué apagó el móvil y nunca más lo encendió? ¿Por qué se fue y nunca volvió? No hasta ahor

