El nacimiento del pequeño lobito La casa nueva estaba finalmente lista, después de varios días de trabajo, muebles movidos de un lado a otro y muchas discusiones divertidas sobre colores y decoración, Kendra y Rowan terminaron el cuarto del bebé. La habitación era hermosa, las paredes tenían tonos suaves, una cuna blanca estaba junto a la ventana y pequeños juguetes ya esperaban en una estantería. Katrina fue quien colgó el último móvil de estrellas sobre la cuna. —¡Listo! —dijo orgullosa. Ailani observó todo con emoción. —quedo todo perfecto. Vladimir cruzó los brazos mirando la habitación con una sonrisa. —Este bebé va a ser muy mimado y consentido, ya se nota. Kendra acariciaba su enorme vientre mientras observaba todo con los ojos brillantes. —No puedo creer que en cualquier mome

