Capítulo 35. Epílogo. Los días con mi segundo embarazo han sido maravillosos; la compañía de Lucas en todo momento consintiéndome me llena de una alegría indescriptible. Estoy disfrutando de un hermoso amanecer en nuestro departamento en la playa. —Buenos días, mi amor. — Besa mi vientre abultado donde mi princesa descansa gustosa. —Buen día, ¿me ayudas a levantarme? Muero de hambre. —No, quédate en cama, yo te prepararé el desayuno; tú descansa. Me levanto tomando una ducha; cuando siento los platos caer al suelo, tomo mi bata de baño, saliendo de la ducha lo más rápido que puedo, bajo las escaleras adentrándome a la cocina donde lo veo llorar. —¿Cariño? —Espera, quédate ahí, amor, no pases. —¿Qué sucede? —Lo veo acercarse a mí con determinación. Arrodillándose ante mí, be
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


