─No estoy embarazada, nunca lo estuve… le hice creer eso a ella. Para que te trajera y no me matara… aunque sí tenía planeado matarme, con la muerte del “bebé”… Sara es estúpida─ explica. Mi mente tarda en reaccionar. ─¿Estás bien?─ Me pregunta ya que no reacciono. Asiento, pasando su cabeza a través de la abertura de mis brazos. Rodeándola, aprovechando que la cuerda se desató y solo mis muñecas están inmóviles. ─Tuve miedo, tengo miedo─ murmuro cerca de sus labios. ─Tranquilo, tranquilo─ susurra en mis labios. ─Desátame─ me ordena de repente. Le miro de forma intensa. ─Tenemos que salir de aquí, luego hablaremos─ me indica con seriedad. Saco mis brazos de su alrededor y me arrastro detrás de la silla para intentar desatar sus muñecas. Observo un pedazo de metal a lo lej

