Sus ojos marrones verduscos se quedan impactantes observando mi rostro, queriendo meterse en mi interior y saber lo que ocurre conmigo, el problema es, cariño. Es que no sé lo que ocurre. El sol se encuentra brillando de forma ardiente dándole unos rayos de vitamina a la cabellera larga y oscura de Lauren, mientras sus ojos me reflejan un color verdusco sensacional que me enloquece cuando ellos me miran de esa manera tan exaltada. ─Kilian ¿Qué tienes?─Inquiere insistiendo. ─Yo… quería ayudarte a tomar las mandarinas, es todo─ miento con simpleza. Recojo las mandarinas que se le han caído a Lauren por mi llamado sorpresivo. Ella se queda mirándome. Sospecho ciertamente que no se ha creído ni una palabra. ─Has estado actuando extraño estos días, te dan unos arranques locos… como si

