Capítulo Elisa y yo fuimos corriendo al hospital. No me lo podía creer. Mi abuela, la que siempre me apoyó, la que siempre me quiso y creyó en mí, está en coma. ¡No quiero perderla! ¡No! ¡A ella no! Mis lágrimas no paraban de brotar, estaba dolorida, ya había perdido a una persona preciosa y me niego a perderla a ella también. *** Cuando llegamos al hospital, nos dirigimos a la recepción y preguntamos por la habitación de la abuela. La secretaria se toma su tiempo y tuve que amenazarla con darle un puñetazo en la cara para que se diera prisa. Cuando POR FIN nos da el número de la habitación de la abuela, mi hermana y yo corremos lo más rápido que podemos. Cuando llegamos arriba, siento que mi ira aumenta al ver a "mis queridísimos padres" delante de la habitación de la abuela. Cuand

