Capítulo 126 Comparten los mismos genes y la misma terquedad La mujercita que intentaba detener sus lágrimas, evidentemente sin tener éxito sonrió horriblemente, pero, con un intento de dulzura en su rostro, no pude evitar suspirar en mi interior; Reginaldo cortó las cuerdas que me mantenían inmóvil con rapidez y le entregó un paquete de toallas, es que en realidad daba mucha lástima verla de esa manera… Recibió las toallas frunciendo el ceño con insatisfacción, saco unas cuantas, y comenzó a limpiar desordenadamente los canales de lágrimas y mocos que corrían por su rostro, mientras caminaba lentamente a mi lado sin retirar su mirada triste de mi cara, obviamente le preocupaba algo porque los tres tuvimos la misma premonición respecto a lo que me ocurrió al desmayarme, ella tampoco es

