Capítulo 29 Déjame mirarte Y es que, el hecho de que no haya comenzado a cobrar cuentas viejas con ella no significa que las haya olvidado, aun mantengo fresco en mi memoria el recuerdo de ese día en que esa arpía intentó intimidar a mi mujer con un detector de micrófonos; cuando el psicópata de Ramiro la invitó a cenar… no, eso no fue una invitación; en realidad la obligó a cenar con él como recompensa por no volar una torre. En ese momento, su jugada maestra para evitar represalias fue convertirse en la mujer de mi amigo de la noche a la mañana; sin embargo, eso no me impedía vengarme de ella por su arrogancia, sé bien que si hubiera decidido deshacerme de esa mujer sin dejarla volver a ver este mundo; el gatillo de Reginaldo sin dudar ni un segundo acabaría con su vida. Pero; en ese

